lunes, 23 de julio de 2012

Gracias Pedro Munitis

Quiero dedicar una humilde actualización de El Tíu La Vara, al jugador que más he admirado como racinguista, junto con Quique Setién, Pedro Munitis ha sido mi gran ídolo, no sólo por lo extraordinario futbolista que es, pues aún, pretende jugar un año más al fútbol, sino por los valores y actitudes que siempre ha representado, ya sea defendiendo el escudo del Racing, o el de otro equipo.

He de reconocer, que en algún momento me ha podido cegar, el cariño, el respeto y la admiración que siempre despertó en mi Munitis en alguna defensa hecha por mi parte de él, pero sinceramente os digo, que creo que aún le queda un año de buen fútbol, y de transmitir a los jugadores más jóvenes, que muchas veces se distraen de su oficio como futbolistas con otras cosas del "show", como ser un buen futbolista, un buen profesional, de los que trabajan y son discretos, guardando siempre un gran respeto al club que defiende.

Pedro siempre fué uno de los nuestros, además uno de los de verdad, de los de barrio obrero, como es el barrio pesquero de Santander, hijo de un pescador y llegando a sus metas sin el favor de ser primo, hijo o nieto de ningún señorito de la burguesía cántabra, lo cual daba mucho más mérito a todo lo que consiguió como jugador racinguista, donde a pesar de sus extraordinarias cualidades, los técnicos siempre le cuestionaban por su baja estatura.
Esta baja estatura, que nunca fué corregida por ese "estirón" que nos suelen decir las abuelas que daremos algún día a los bajos, Pedro lo contrarrestaba con una endiablada velocidad y una enorme garra, además de una gran visión de juego que solía hacerle un segunda punta con mucha definición en las asistencias.

En las siguientes dos imágenes que os pongo a la derecha, deja bien a las claras lo que comentaba anteriormente, sobre que Pedro ha sido desde su niñez un racinguista más, por lo que siempre se le vio como uno de los nuestros, como si un vecino de esos con los que compartimos los días en el barrio , fuera el que salía cada domingo a defender el escudo del equipo de nuestra ciudad, lo cual, hacía despertar más cariño por el crack del pesquero.

Sus comienzos como profesional no fueron fáciles, ya que después de 3 años destacando en el filial racinguista, tuvo que salir cedido en el año 97 a tierras extremeñas, donde jugaría en el Badajoz, equipo de la segunda división española, y en el que dejó un imborrable recuerdo para la afición pacense. Además de por sus buenas actuaciones, cautivo al respetable con su dedicación y su seriedad fuera de los terrenos de juego.

Después de esta temporada en Badajoz, y de un culebrón por una cacicada digna de una directiva del Racing, donde no dejaba claro que Pedro debiera regresar gratuitamente al club verdiblanco, finalmente volvió al equipo de sus amores, al equipo de su tierra, donde jugaría dos temporadas espectaculares, sobre todo en la primera donde tuvo el mejor registro goleador de su carrera, y en una segunda, donde fue el asistente de lujo de la mayoría de goles de Salva, único pichichi en la historia del Racing.

Tras estas dos grandes temporadas llegó a la selección española de camacho, donde actuó de extremo izquierdo, y es que Munitis siempre gustó de jugar de segundo punta, o en banda izquierda en sus años de máximo esplendor, incluso llegando a formar parte de la lista de la Eurocopa del 2000.

Dejó el Racing para irse a un todo poderoso como el Real Madrid, donde estuvo dos años jugando a un gran nivel, sobre todo siendo usado como revulsivo, y en este llegó a ganar, 1 liga, 1 supercopa de Europa y 1 copa de Europa.
Pese a sus éxitos deportivos, no encajaba en el perfil del Real Madrid de los Beckham y compañía, por lo que el club madrileño buscó una salida favorable a ambas partes, que dio lugar a la vuelta a Santander de Pedro, en calidad de cedido durante un año.
En ese año, que de nuevo pudimos disfrutar del fútbol eléctrico y de sorpresa del que hacía gala el santanderino, quedó para el recuerdo el gol marcado al Real Madrid en el Sardinero, de bella vaselina en un partido que el Racing acabaría ganando por 2 goles a 0.


Después de ese año, Pedro recaló en el Deportivo de la Coruña, allí estaría 3 temporadas, donde se hizo uno de los fijos de las alineaciones, primero de Javier Irureta, y después de Joaquín Caparrós, manteniendo también una muy buena relación con la afición Gallega.

Tras su paso por el equipo Gallego, Pedro volvería a casa junto a Luis Fernández y Gonzalo Colsa, en unas operaciones que fueron denominadas como "cantabrización" del club verdiblando.
En esta última vuelta al equipo racinguista, Pedro vivió el mejor año de la historia del club, al que le precedió una gran temporada, donde sus asistencias al goleador Serbio Nikola Zigic, hicieron incluso soñar al racinguismo con una posible clasificación europea. No obstante, llegaría al año siguiente, en el que Pedro Munitis fue uno de los hombres clave, tanto dentro como fuera del campo, de aquella inolvidable temporada en la que el equipo verdiblanco quedo 6º clasificado y alcanzó por primera vez una semifinal de Copa del Rey.

Disputó la U.E.F.A. con el equipo de su tierra, cumpliendo así un sueño que todo cántabro y racinguista ha tenido alguna vez, ya que él mismo lo calificó, de algo mucho más importante que ganar una Copa de Europa con el Real Madrid.

A partir de ese año, creo que bajo mi punto de vista, fué el injusto comienzo de que se hiciera centro de las críticas para un sector de la afición racinguista, y es que, si bien es verdad que con el paso de los años había perdido esa eléctrica manera de regatear y desbordar en velocidad, creo que siguió siendo uno de los fijos de los distintos entrenadores del club cántabro, por su gran aportación al equipo, tanto tácticamente, como de actitud.

Quizás el carácter poco dado a ser el centro de los focos, por su timidez y su falta de soltura ante los medios de comunicación, le hayan jugado en contra. Sobre todo en esta etapa final de su carrera en el Real Racing Club de Santander, donde se ha mantenido al margen de los líos institucionales y deportivos, al menos de cara a la afición, cosa que ha hecho que su marcha, también haya tenido un hueco reservado a sus detractores.

Parece increíble que un jugador de la talla y la trayectoria de Pedro Munitis, pueda tener algún detractor en el equipo de su tierra, en el equipo que ayudó a crecer mientras el también crecía, en el equipo donde dio todo lo que tenia, y un poco más.
Lejos de estas polémicas, en las que sólo puedo estar de acuerdo, en que quizás podría haber hecho algo más, como figura del racinguismo apoyando a los aficionados que estamos luchando por la regeneración y dignificación del club, creo que sólo puedo tener palabras de agradecimiento, y el más sincero cariño, hacía el jugador, que ya entrando en la adolescencia, me hizo soñar con que si me esforzaba, yo también podría llegar hasta donde él llegó.
Evidentemente, nunca fue así, pero el simple hecho de hacerme soñar, y de haberme hecho feliz con sus inolvidables fintas, quiebros, y sus peleas cuerpo a cuerpo con jugadores de mayor envergadura, son más que suficiente.

Por culpa de la sin razón en la que vive este club, Pedro se despidió en una triste rueda de prensa al finalizar la pasada temporada, y en medio de un cisma social, que dejó en un segundo plano su despedida, como si su timidez, y su animadversión a ser el protagonista, le fueran perfecto para no armar mucho ruido.
No me cabe ninguna duda, de que este año Pedro habría sido clave en su último año como profesional, en retornar al Racing a Primera División. Ya fuera con los indignos que actualmente ocupan el consejo de administración y cuerpo técnico, o con otro de regeneración. Al no poder ser, sólo me queda desearle suerte en cualquiera que sea su destino, al que para mi fue el mejor jugador cántabro y racinguista de la historia junto a Quique Setién.


Como titulaba este articulo, sólo puedo decirte, si es que tengo la suerte de que leas estas líneas, gracias Pedro por tu entrega y dedicación al Real Racing Club de Santander, siempre tendrás un hueco en mi corazón de enfermizo racinguista.

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